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Hace casi dos meses atrás,
la Presidenta de
la
República, junto al Presidente de la CPC ya al que aseguran es
Representante de los Trabajadores de Chile, se firmó un acuerdo en el que
comprometía la Confederación
Empresarial, a no despedir trabajadores, ya que el Estado
representado por la
Presidenta, permitir+a descontar de impuestos los gastos
de capacitación, de lo que no sabes es a que se comprometió, el futuro
candidato a Diputado, también conocido como vicepresidente del partido de
Escalona.
Lo gracioso es que, a partir del 1° de
Julio nos hemos enterado por televisión, prensa escrita y hablada, de las
dimensiones de este acuerdo, reuniones por todo es país, con empresarios
que no llegaron y trabajadores que llenaron los salones, no se han
escatimado gastos y a pesar de todo eso y los acuerdos no firmados, los
caballeros de los mares, los duros de CPC eligieron el mismo día para
iniciar despidos en todo el país de los pocos trabajadores formalizados
que existen en esta industria.
La verdad es que ahora están todos muy
preocupados porque en todo el país, se empezarán a realizar
movilizaciones. Valparaíso dio el puntapié inicial y nadie entiende ¿por
qué? La respuesta es simple como siempre, “se hicieron mal las cosas” el
que diseñó este acuerdo no sabe nada del mundo del trabajo, diseña
políticas con el refrigerador lleno, siendo que la cesantía afecta a
los que no tienen nada para echarle a la olla, menos al
refrigerador.
El
primer error es no enterarse que la Industria Portuaria
de Chile carece de regularización, el 92% de los trabajadores es
Eventual y Transitorio y tiene una figura de contrato que reconoce su
relación contractual por solo 7,5 hrs. Después de eso es cesante, un caso
similar son los trabajadores temporeros del campo, que son informales y
cesantes desde el mes de junio. Por lo tanto el acuerdo que los señores de
la CPC
firmaron con el Ejecutivo y la CUT no sirve, para los Trabajadores
Informales, que es la cara oculta de la cesantía, por otra parte los
empresarios, han dicho y reiterado que están casi quebrados y a lo mas que
han llegado, es a ofrecer un paquete de mercancía. Apareciendo como los
buenos de la película mitigando los efectos de la crisis económica que
ellos mismos generaron.
La conclusión es que el acuerdo Pro-empleo, fue hecho para otro
planeta, con otro tipo de trabajadores y con otro tipo de relaciones
laborales y que los empresarios con o sin crisis, con el precio del dólar
a $900 o a $300 siempre serán unos llorones y querrán ganar más, jamás
repartir, menos con sus
empleados.
Nosotros los trabajadores y en particular los más 700 mil cesantes de
nuestra patria deben reclamar por sus derechos y por la justa
redistribución de las riquezas generadas por nosotros, de no ser así,
algunos pensaran que apoyamos con nuestro silencio al neoliberalismo y que
apoyamos sin condición a quienes han promovido este odioso festival de
errores.
Jorge Bustos
Presidente
Congemar
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