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Agosto 2007 |
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Excmo. Sr. José Miguel Ortiz Novoa Mediante la presente, me dirijo respetuosamente a Ud. para solicitar considere someter a la vista de la Comisión de Hacienda la situación que expongo a continuación: Como es de público conocimiento, una crisis económica se encuentra en pleno desarrollo a nivel de los mercados financieros internacionales. Originada en el mercado inmobiliario estadounidense, hasta el momento ha afectado principalmente los mercados mundiales de crédito. Éstos se han cerrado abruptamente, arrastrando a diversas instituciones que operan en este ámbito, entre ellas a las importantes. Está empezando a golpear a las bolsas de comercio y sus primeros efectos sobre la economía real se empiezan a sentir en el mercado donde la misma se originó. A nivel internacional existe consenso entre los analistas, medios especializados y autoridades, acerca de sus enormes dimensiones, que no tienen precedentes en algunos ámbitos. En este momento nadie puede predecir sus alcances, aunque es unánime la percepción que el nivel de riesgo se ha elevado de modo considerable. Los principales inversionistas internacionales han reaccionado ante la incertidumbre trasladando masivamente sus capitales hacia instrumentos considerados seguros y líquidos, como bonos de diferentes Estados (ver más antecedentes recientes de la evolución de la crisis en www.cendachile.cl). Los fondos de pensiones chilenos se encuentran significativamente expuestos a sus consecuencias. Varias de las financieras donde las AFP han concentrado el grueso de sus inversiones en el exterior han sido mencionados entre aquellas más afectados por la crisis en curso (ver CENDA, Inversiones de las AFP en el Exterior a Julio 2007 en www.cendachile.cl) Desde el 25 de julio, cuando alcanzaron su nivel más elevado con 53,8 billones de pesos, equivalentes a US$104.060 millones, los fondos han venido perdiendo a razón de un mes de cotizaciones (0,14 billones de pesos) por cada día hábil transcurrido. Al 20 de agosto pasado éstas sumaron 3,7 billones de pesos (US$7.270 millones), monto equivalente al doble de las cotizaciones totales del 2006. Si bien el monto de las pérdidas disminuye algunos días, lo más probable es que las mismas se incrementen de modo muy considerable en el curso de las semanas venideras. Como es lógico, el grueso de las mismas se concentra en los fondos más expuestos al riesgo, como el A, B y en menor media el C. En cambio, el fondo E de hecho no ha presentado pérdidas. En consecuencia, las personas mejor informadas y prudentes - entre ellos varios ejecutivos de las propias AFP - han procedido a cambiar sus ahorros al fondo E (ver cuadro de pérdidas actualizado diariamente en www.cendachile.cl). Parece de mínima sensatez proceder de esta manera, puesto que no se va a perder dinero en el caso que la crisis en definitiva no afecte a los otros fondos en medida mayor. En cambio, quedan a buen resguardo si, como todo indica, las turbulencias en curso llegan a tener consecuencias aún más severas. Lamentablemente, la opción anterior queda fuera del alcance del grueso de los afiliados a las AFP. La mayoría ni siquiera ha tenido noticias acerca de la gravedad de la crisis en curso. Al contrario, lo probable es que no pocos se encuentren algo desinformados al respecto por el modo en que la autoridad y la prensa en general se ha venido refiriendo al fenómeno, lo que parece prudente por otra parte, para no agravar la situación. Adicionalmente, aún en el caso que lo estuviesen, no les resulta fácil proceder a cambiar sus ahorros de un fondo a otro. Pocas personas saben como hacerlo y muchas menos disponen del tiempo y los recursos prácticos requeridos para ello. Por lo tanto, existe una enorme e injusta asimetría en la manera en que unos y otros van a lograr ponerse a resguardo de las dificultades que avizoran. Lo más probable es que en caso de continuar las pérdidas, éstas afecten de modo principal a la mayoría con menos recursos, mientras los más afortunados ya se han puesto a cubierto. Por otra parte, parece problemático proceder a un traslado abrupto y masivo de los ahorros de todos los afiliados al fondo E. Lamentablemente, sólo el 1,38% de los fondos se encuentra en la actualidad en este fondo, mientras cada uno de los dos primeros concentran aproximadamente un quinto del total, mientras el fondo C acumula más del 40%. Ello provocaría con seguridad una serie de trastornos en los mercados financieros locales (ver cuadro de pérdidas diarias en www.cendachile.cl). ¿Significa entonces que la autoridad debe permanecer impávida mientras la mayoría menos afortunada corre serio riesgo de perder sus fondos y solo unos pocos mejor informados salvan los propios? Evidentemente, nadie pretenderá tampoco esconder la cabeza frente al peligro, como se dice que hacen las avestruces. La situación se origina principalmente en la legislación que sucesivamente ha venido aumentando la discrecionalidad de las AFP para decidir acerca de las inversiones de los fondos - aún cuando la misma ostensiblemente pretendía entregar mayores grados de libertad a los afiliados. Por ello, parece de mínima responsabilidad que los legisladores procedan ahora con la urgencia que el caso requiere de modo de corregir la irregularidad expuesta. En esa dirección, sugerimos considerar las siguientes medidas inmediatas: a) Iniciar una investigación pública acerca del grado de exposición al que se encuentran expuestos los fondos de pensiones. b) Introducir una legislación de emergencia que permita y ordene a la autoridad pertinente intervenir de inmediato los fondos de pensiones de modo de proceder a un repliegue ordenado de los mismos hacia inversiones seguras. Al mismo tiempo, parece conveniente prohibir los traslados individuales y anular aquellos realizados desde el 25 de julio del 2007 cuando sus ejecutores hayan contado con información privilegiada. Agradeciendo de antemano su gentil consideración a ésta, saluda a Ud. con la mayor atención, Manuel Riesco Larraín Economista, Vicepresidente, Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, CENDA
Fondos de pensiones AFP pierden
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