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Febrero 2008 |
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Se ha trabajado bajo premisas equivocadas. Se ha pensado que el sólo anuncio de jornadas de protesta y/o paralización de actividades y la adhesión a éstas de unas cuantas "personalidades de la vida política" hará que la población, y en especial los trabajadores, dejen por algunas horas su rol de esclavos del capital y vayan tomando conciencia del rol que juegan en la sociedad. Ignorando experiencias históricas, en especial el proceso de organización y lucha de los trabajadores pampinos, se ha optado por una organización de camarillas, de diálogo con los actores tradicionales y de desconocimiento, cuando no desprecio al rol que juegan las bases de la organización. Tal parece que existe un acuerdo tácito en querer medir desde el término de la dictadura hacia acá la relación gobierno – trabajadores. Parece que quisieran olvidar que gracias a la lucha de un movimiento sindical organizado y parlamentarios con conciencia social verdadera, se pudo desarrollar una legislación laboral que era ejemplo en América Latina y que entre otras normas establecía la indemnización sin tope de años de servicio, el reintegro de los despedidos arbitrariamente, la autorización de los ministerios del Trabajo y Economía cuando se pensaba despedir a más de 10 trabajadores, la prohibición de entregar a contratistas o subcontratistas los trabajos inherentes a la producción principal o permanente, entre otras.
Pero no sólo en ese lado hay errores. También se equivocan quienes levantan las consignas de lucha en todos los planos y no se preocupan de generar las condiciones materiales para afrontar esa posibilidad y ganar. Decir hasta la últimas consecuencias obliga a estar listos para reaccionar si se llega a esas últimas consecuencias. Recursos monetarios y alimenticios, contactos con otras fuerzas sociales, incorporación y participación de la familia. Nada debe quedar al azar. Si se sigue concibiendo la lucha como simple desfile de consignas y se termina aceptando como acuerdo algo muy distinto de lo que se definió como "piso mínimo" cuando se inició la movilización, se corre el riesgo de perder la poca credibilidad que aún se tiene en los trabajadores y que se estanque el desarrollo del movimiento. Por doloroso que parezca no puede menos que concluirse que al movimiento le falta de verdad una organización que aglutine y dirija. No se pueden seguir mostrando los dientes. Es momento de morder. No podemos seguir lamentando en nuestras oficinas lo que sucede a tal o cual sector, debemos salir a la calle a expresar la solidaridad, a explicar el conflicto, a decir por qué exigimos respeto a nuestros derechos. Lo sucedido en los últimos días da la razón a nuestros planteamientos. Salvo "declaraciones públicas", poco o nada se ha hecho en apoyo a las demandas y denuncia de las persecuciones que afectan a los trabajadores salmoneros, bancarios y temporeros de la fruta. Para los patrones está todo bien. Quien quiera trabajar en las condiciones que ellos lo establecen, es libre de hacerlo y recibirá lo que el mercado estableció como remuneración. Si hay descontento y éste se expresa de cualquier forma, los patrones pedirán el peso de la ley y la autoridad política y judicial no tardará en hacer su interpretación de ésta, que salvo honrosas excepciones, permitirá al dueño del capital seguir explotando y abusando. Las recientes resoluciones de las Cortes de Apelaciones a favor de CODELCO van en esa dirección. Por eso es que no puede mantenerse más esta situación de apatía, este "no estar ni ahí" con los problemas de los demás. El despido de más de 1.300 trabajadores bancarios es una realidad. Poco importan argumentos como el que los trabajadores no quieren luchar contra el despido porque ganan buenos sueldos y las indemnizaciones que se recibirán no son menores. El problema no es sólo de platas, es de dignidad, de respeto. Se arremete contra los trabajadores y no podemos guardar silencio. Por esta vía de la patronal mañana serían miles más los que pierdan sus empleos, ¿y acaso las monedas durarán toda la vida, o está la certeza que encontrarán empleos similares en el corto plazo?
La imposibilidad de negociar a los contratistas y subcontratistas en todas las áreas debe motivar propuestas, como mecanismos especiales de negociación para sectores como éstos, con una duración equivalente a la duración de la obra, con un tiempo de existencia de la empresa menor, con plazos más breves para el desarrollo del proceso. Hemos resuelto salir a la calle a expresar solidaridad, pero también nuestro objetivo es llamar a la unidad del movimiento sindical. Si estamos de acuerdo en el rechazo a la explotación y en la necesidad de que se generen mejores condiciones para que los trabajadores crezcan en dignidad y justicia debemos comenzar a ser solidarios con nuestros hermanos de clase. Nadie que esté en conflicto debe quedar abandonado a su suerte. No sólo lo anterior es importante, debemos hacernos cargo de una vez de las propuestas para cambiar la situación que nos agobia y eso sólo es posible con el trabajo unido de profesionales asesores y de trabajadores organizados, de militantes y no militantes, creyentes y no creyentes. Nadie sobra en esta lucha.
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