Mayo  2007

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Constataciones y desafíos
en el Primero de Mayo


por Manuel Ahumada Lillo

Este Primero de Mayo de 2007, se cumplieron 121 años desde que los trabajadores en Norteamérica suspendieran sus labores en demandas de 8 horas de trabajo, 8 horas de recreación y 8 horas de descanso. Un largo proceso de organización, de reconocimiento del dolor común, culminaba en su primera etapa. En diferentes lugares del mundo y ante la arrolladora prepotencia del capitalismo, los trabajadores comenzaron desde ese primero de mayo de 1886, una lucha que hasta el día de hoy no se ve coronada con la victoria

Hoy, 121 años después de Chicago, en nuestro país no existe la jornada de 8 horas diarias para todos los trabajadores, se legalizó la polifuncionalidad, el pago de las indemnizaciones cuotas y el empleo de tiempo parcial con sueldo proporcional al ingreso mínimo vigente.

Es doloroso, frustrante constatar como el olvido se ha instalado en los dirigentes sindicales, quienes no reclamaron nada de esto en el acto oficialista del Primero de Mayo. ¿Han olvidado que es este sistema "democrático" el que completó la labor de la dictadura?, ¿o acaso ignoran que ya se están perdiendo las indemnizaciones con el seguro de cesantía (20% menos por despido por articulo 161) y que hay normas de flexibilización como las jornadas de tiempo parcial (articulo 40 bis)?.

Vergonzoso es ver como comparten tribuna sindicalistas que poco o nada hacen por los trabajadores, representantes de un gobierno que mas a actuado en contra que a favor de los explotados, y representantes de los partidos de la Concertación y el Partido Comunista. ¿O es que acaso creen que esa falsa imagen de unión hará menos violenta la explotación patronal?.

Este Primero de Mayo en 2007, encuentra a los trabajadores chilenos con muchos derechos conculcados, una carencia casi absoluta de organización, sin reacción ante los abusos patronales y lo que es mas preocupante una dispersión que deja a los explotadores y al gobierno, el camino despejado para imponer sus condiciones.

No solo existen 3 Centrales sindicales a falta de una, sino que también organizaciones sectoriales de todo tipo, además de distintos referente políticos que toman las demandas de los trabajadores y las hacen suyas. Todos declaran un objetivo común, "la defensa de los derechos de los trabajadores".

Sin embargo hasta ahora, los errores en la evaluación y planificación, las vacilaciones, la carencia de unidad, el mesianismo de los lideres, la falta de contacto real con los trabajadores, el privilegiar el contacto con los detentadores del poder antes que vincularse con la clase trabajadora, el aventurerismo, los desordenes sin razón y cientos de motivos mas, solo han logrado la lenta destrucción de la organización sindical, el aumento de la corrupción y la burocracia y, lo mas grave, que se amplíen las divisiones entre los militantes de la clase trabajadora, llevándolos incluso a posiciones irreconciliables.

Digámoslo derechamente. Lo que está en cuestión una forma de hacer sindicalismo. Tocó fondo la organización dependiente, obediente de un partido o un movimiento determinado. Los trabajadores no siguen consignas ordenadas desde arriba, no le creen a aquellos que en su nombre actúan y luego llegan a acuerdos inconsultos. Es ese tipo de sindicalismo el que provoca el rechazo de la clase y debe ser barrido de una vez por todas.

Por eso decimos que la clase trabajadora debe darse su propia organización.

A 121 años de Chicago, el llamado es a poner la lucha de los trabajadores por delante, renunciando a todo interés particular. Los trabajadores chilenos necesitamos una Central Única, en la que tengan representación todas las organizaciones con bases reales.

En esta Central Única tendrán cabida militantes y no militantes, los clasistas y aquellos que no viendo la lucha del explotado contra el explotador como la contradicción fundamental, exigen cambio en las condiciones de vida de los trabajadores.

En la nueva Central cada organización valdrá por lo que cotiza regularmente y no existirá otro mecanismo de control que la cotización mes a mes.

En la Central que vendrá los trabajadores tendrán el pleno derecho, la obligación, de elegir a sus representantes. Un trabajador un voto, será el principio rector de esta Institución.

Lo que esta claro es que esta nueva Central no será pro empresarios ni pro gobierno, será pro trabajadores, y estos entenderán que no necesitan estar separados por partidos que les prometen este mundo y el otro si los votan, ellos aprenderán a creer en si mismos, como clase explotada que son.

Para la concreción del nuevo instrumento se hace necesario que todos los que postulen a dirigirla sean propuestos desde sus bases y se sometan al escrutinio de los trabajadores.

No debe existir ningún instrumento que mediatice o derechamente anule la expresión de los trabajadores en las urnas, o sea, serán electos dirigentes de la organización sindical aquellos que ocupen las mayorías correspondientes a los cargos a llenar.

El tiempo de espera terminó. Nadie, sino los trabajadores mismos, privados y públicos, unidos, organizados y activos, hará los cambios que el sindicalismo y la sociedad en su conjunto necesitan.

A la crisis de la organización sindical, respondamos con la constitución de ésta organización que encarna lo mas sentido por la clase trabajadora .

Ese es el mejor homenaje que se puede rendir a la clase trabajadora y a 121 años de la gran huelga de Chicago. En esta tarea pueden participar todos, el desafío es a unir fuerzas y jugarnos por un Congreso Constituyente para una Central Única de Trabajadores.

(*) Presidente de la CGT.