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Puerto Montt, crimen colectivo
Discurso de Salvador Allende
“Quiero
señalar que estuve en Puerto Montt. Por lo tanto, lo que voy a decir lo he
vivido, observado, conversado y discutido”.
“Digo, midiendo mis
palabras, que a mi juicio, éste ha sido un crimen colectivo y que hubo en
él premeditación y alevosía. No se me escapa la gravedad de lo que estoy
sosteniendo. Pero ¿por qué lo digo? ¿cuáles son los hechos?. No ha habido
ocupación de terreno, sino ampliación de una población que empezó a
formarse hace ocho o diez meses y que estaba terminada. Ello sucedió el
día 4 de marzo. Ciertamente fueron ocupándose terrenos adyacentes a esa
población, para ampliarla, hasta que llegó el día viernes 7, me parece a
ser de setenta o noventa el número de ocupantes que levantaron allí sus
modestas, humildes viviendas de madera, enarbolando la bandera patria.
Carabineros no intervino.
“El día 8 de marzo
óigalo bien el Senado ¡el día 8 de marzo! A las 11.10, el comisario de
Puerto Montt, mayor Rolando Rodríguez, llega al domicilio del regidor y
diputado electo, compañero Luis Espinoza y le pide acompañarlo a los
terrenos ocupados. Lo espera, porque Espinoza estaba enfermo en cama.
Juntos, en el “Jeep” de carabineros, llegan donde se encontraban los
ocupantes de los sitios, y el comisario justifica su presencia diciendo
que su propósito es hacer una encuesta. Pide a los dirigentes, por medio
del compañero López no sé qué domicilio político tenga; hablo de
“compañero”, porque es un trabajador, los nombres de esos pobladores. Le
son indicados 51 nombres y se le agrega que son más, pero que la lista no
está completa y que en la tarde le serán proporcionados los demás. En la
tarde, el jefe de Carabineros manda a dos de sus hombres de civil, a
quienes se entrega la lista de los cuarenta y tantos nombres restantes.
“¿Qué dice el
comisario a la gente? Que estén tranquilos, que respeten el trazado de las
calles, que no se va a suceder nada. Y ese hombre que busca al regidor a
quien el gobierno y el subsecretario del interior, con impudicia y
cobardía, han calificado de responsable material de los hechos; ese hombre
que va allí a hacer una encuesta, ¡es el que manda la tropa dieciséis
horas más tarde!.
“En mi vida he
visto, Señor Presidente, un hecho de tal naturaleza. Esa actitud requiere
una explicación inmediata. ¿ Cómo es posible que el comisario vaya a
buscar al que después será sindicado como responsable, se ampare en su
autoridad moral frente a la gente y más tarde ordene disparar impune,
cobarde y arteramente contra los trabajadores.
“Pero hay más, el
señor Espinoza se retiró poco después de que se fuera el mayor de
Carabineros. Regresó a su casa, y el sábado en la tarde fue al pueblo de
Llanquihue, vecino a Puerto Montt, de donde regresó a la una de la mañana,
porque había ido a un festejo de su victoria electoral . Al llegar muy
cerca de su casa es detenido por personal de Investigaciones que llevaba
una orden del intendente subrogante y secretario en propiedad, de apellido
Pérez Sánchez. Es llevado al cuartel de Investigaciones y se le notifica
que debe ser trasladado de inmediato a Valdivia. Estando ahí con los jefes
de Investigaciones, llega el coronel Apablaza, con veinte o treinta
carabineros armados que rodean el cuartel, y solicita se le entregue el
detenido. Investigaciones rehúsa. El coronel Apablaza se defiende, injuria
al detenido y le dice qué le va a ocurrir pocas horas después y que no se
ha de librar. Se retiran el Coronel Apablaza y su tropa. Deliberan los
jefes de Investigaciones y resuelven que vayan, no dos o tres, sino cinco
o seis funcionarios, en una camioneta, a dejar al detenido en Valdivia,
pues temen lo que ocurrió a cinco kilómetros de la ciudad de Puerto Montt:
un furgón de Carabineros intercepta la camioneta de Investigaciones, y un
oficial de baja graduación, acompañado de tres soldados, reclama se le
entregue al señor Espinoza. De nuevo, los jefes de Investigaciones
rehúsan, y, frente a la actitud amenazante de carabineros, les dicen que
ellos también están armados.
“Señores senadores,
¡qué extraño es oír a un político relatar estos hechos! Es lo que ha dicho
Luis Espinoza en presencia de diez mil personas en los funerales, en
Puerto Montt. Y está comprobado por el fiscal y por el intendente
subrogante, coronel de aviación señor Antonio Espinace.
Me refiero al hecho de
que el mayor Rolando Rodríguez estuviera con el regidor en la población, y
a que el coronel Apablaza fuera con tropa, a reclamar el detenido ¿qué
explicación valedera puede darse de esas actitudes? ¿puede alguien admitir
que carabineros iba a realizar una encuesta, dado su proceder posterior?
¿Puede alguien imaginar que un jefe de la graduación del coronel Apablaza
reclamara un detenido por temor a que la población fuera a rescatarlo al
cuartel de Investigaciones? ¿Y que, camino a Valdivia, fuera nuevamente
requerido en igual sentido el personal de Investigaciones? Lo sucedido
obedecía, a mi juicio, a sola intención: cometido el error de detener, a
la una de la mañana, al regidor Espinoza, se le quería llevar a la
población para proceder después sindicarlo como el responsable material y
acribillarlo como se acribilló a los pobladores”.
“¡Qué desproporción,
señores senadores! Lo sucedido en Puerto Montt, además de ser crimen
colectivo, fue un crimen premeditado: se retiró al intendente Bartolomé
Palacios y se nombró en calidad de subrogante al secretario abogado
titular señor Pérez Sánchez, hermano de otro abogado a quien el regidor
señor Espinoza acusó públicamente de tener responsabilidad en el homicidio
de una menor de diecisiete años. Ese abogado Pérez Sánchez fue condenado
en primera instancia y absuelto después por la Corte porque la familia de
la muchacha no tuvo abogado. ¡Tal es el drama económico de esa pobre
gente!.
“Durante las pocas
horas en que fue intendente subrogante el señor Pérez Sánchez con
intervención directa de él, se suscitó el drama. El fue quien solicitó
autorización para proceder, la que le fue entregada por el ministro por
intermedio del subsecretario. Al mismo tiempo, dio la orden de hacer
detener al regidor Espinoza. Ya he señalado la enormidad jurídica que esto
implica: órdenes administrativas en ambos casos.
“La ocupación de los
terrenos fue, como he dicho, una simple ampliación de una ocupación
anterior, que dio origen a la población “Ampliación Manuel Rodríguez”,
porque allí existía desde antes la población “ Manuel Rodríguez”. Hace
seis u ocho meses se tomaron esos terrenos, pertenecientes al mismo
propietario y que forman la llamada “Pampa Irigoin”, que ahora se denomina
con razón “Pampa de sangre”. El sector ocupado últimamente está separado
por un trazo que será algún día calle, llamado “Magallanes”. Es decir,
entre la “Ampliación Manuel Rodríguez” y los terrenos en que se suscitó el
drama no hay veinte metros de distancia: es útil no olvidarlo, lo que más
adelante daré a conocer.
“La ocupación de
ahora fue tolerada. Se hizo a la luz pública, de día y en forma paulatina,
a partir del 3 de marzo. El desalojo ocurrió el 8 de marzo. ¿Por qué
carabineros no procedió antes?.
“Otro hecho
corrobora que hubo premeditación, y este hecho no ha sido negado ni se han
atrevido a ponerlo en duda: el mayor Rodríguez fue a la casa del regidor
señor Espinoza óiganlo bien, señores senadores a pedirle, ¡a ese
“delincuente prontuariado”!, cuyos antecedentes, falsos por ciertos, tenía
el ministerio y fueron publicados al día siguiente del drama, que lo
acompañara para realizar una encuesta. Y el mayor Rodríguez estuvo junto
con el regidor más de una hora conversando con los pobladores, a quienes
dijo que respetaran los trazos de las futuras calles, qué nada ocurría”.
“Hubo premeditación,
porque se trasladó allá a más de doscientos carabineros de las provincias
de Osorno, Chiloé y Valdivia. Y después de ocurrido el hecho que
condenamos, llegó el grupo móvil de Santiago en aviones de la Fuerza
Aérea”.
“Sostengo que,
además de ser el de Puerto Montt un crimen colectivo y premeditado, ha
sido alevoso, porque la actuación del mayor Rodríguez permite así
afirmarlo: Fue a estudiar las condiciones del terreno en que iba a operar
dieciséis horas después”.
“Señor presidente,
carabineros actuó con el poder de fuego propio de una guerra. A eso
también se debe que la mayoría de los heridos y de los muertos no fueran
ocupantes: las víctimas se encontraban en la población “Ampliación Manuel
Rodríguez” la cual, como dije hace un instante, está separada sólo por el
trazo de una calle, a veinte metros, de los terrenos en cuestión.
Y aquí se encuentran
las fotografías las entregaré para que sus señorías las vean tomadas por
ese profesor universitario. En ellas pueden verse algunas casas de la
Ampliación Manuel Rodríguez, cuyas murallas tienen el espesor de una
tabla. Una bala de carabina puede atravesar tres, cuatro, cinco o más
viviendas miserables. Eso fue lo que ocurrió: fueron asesinadas personas
que no participaban en la ocupación y que estaban en sus casas. Allí
murieron algunas de ellas”.
“Hay más señores
senadores. Me cuesta decirlo, y no por la responsabilidad que pueda caer
sobre mí, porque lo voy a expresar públicamente. Se asesinó óigalo bien el
Senado, se asesinó a un muchacho de diecinueve años cuyo nombre tengo y
daré a conocer en pocos minutos más. Una o dos horas después de la masacre
y hay testigos que lo acreditarán , cuando todavía había heridos que
continuaban desangrándose, cuando, lógicamente, no pudo hacer otra cosa
que gritar “¡Asesinos!”, entonces se rubricó el asesinato, porque lo
balearon. ¡una o dos horas después! Su nombre es Arnoldo Gonzáles Flores”.
“Por tanto, insisto
en que se trata de un crimen , de un homicidio premeditado y alevoso, es
decir , con dos agravantes definitivas”.
“No voy a suponer
que el Presidente de Chile ordenara la matanza; pero sí puedo decir que ,
lamentable y dolorosamente, el señor Edmundo Pérez fue llevado al
ministerio del interior como símbolo de la mano dura, nombre de una
política que no pusimos nosotros, señores senadores, sino los propios
democratacristianos que reclamaron su implantación en un acto único en la
historia de Chile, después de la masacre de El Salvador ”.
“Pero también hubo
algo de tipo personal, porque la actuación del intendente Pérez Sánchez,
que duró prácticamente 36 horas, tenía el sello del encono familiar en
contra del diputado electo señor Espinoza, por haber sido éste quien
denunció al hermano de aquél. Tan sospechosa, irresponsable y torpe fue la
actuación del intendente subrogante, que duró 36 horas, ya que, producidos
los hechos, fue removido, colocándose en su lugar al jefe de la plaza
coronel Espinace, buscando en la autoridad moral de un hombre que viste el
uniforme de los soldados de Chile la serenidad que quería darse a quienes
seguramente no habrían tolerado que siguiera como jefe de la provincia un
hombre con los antecedentes políticos y con la manera de actuar del
secretario de la intendencia.
“Pues bien, a mi
juicio, queda claramente establecido el porqué de este crimen y las
características que ha tenido”.
(*) Intervención
ante el Senado de la República de Chile, 13-III-1969, Archivo Salvador
Allende, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1990.
Documentos para la historia de la matanza de Pampa Irigoin
Recopilación de Wladimir Soto, Antropólogo
Declaraciones
Víctimas de la matanza de Pampa
Irigoin
y autoridades de la época
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