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Noviembre 2007 |
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por Carlos Sánchez S. Uno de los temas más complejos que le ha tocado enfrentar a los movimientos sociales es el hecho de tener que decidirse entre sostenerse como un movimiento autónomo respecto a partidos, gobiernos, iglesias y ONGs; o institucionalizarse. Esto último como corolario de un aprendizaje realizado a partir de tener que sobrevivir mediante el aporte financiero que realizan otras instituciones al desarrollo de las tareas supuestamente “propias” de la organización. A lo largo de la historia política que hemos conocido en Chile y Latinoamérica en las últimas tres décadas, la emergencia del fenómeno ONG (Organismos No Gubernamentales **) ha sido materia de duras críticas y valoraciones.
Ese hecho sin duda es notable… ¿Pero qué pasó luego de la caída de las dictaduras? Ya nos encontrábamos en otro escenario social, económico y cultural. Las masas ya habían sido despojadas del ideal socialista. La derrota de los socialismos en Europa Oriental habían contribuido a fortalecer la tendencia pos-modernista, basada en la idea de que las clases sociales habían sido superadas, y no sería entonces el proletariado el eje articulador de los procesos revolucionarios.. Ya no eran los pueblos los que luchaban… era "la gente". No eran las clases, sino las etnias, las minorías o los géneros…. No eran los (as) obreros (as) o trabajadoras (es)…. Eran los consumidores…. En fin, el escenario había cambiado. Indudablemente todo esto apoyado en el influjo de un modelo económico excluyente, un capitalismo exacerbado, salvaje y consumista al máximo. Solidaridades destruidas, individualismos cultivados… ¿Qué papel cabía entonces a las organizaciones tradicionales? Obviamente casi ninguno, dado que además la institucionalidad (entiéndase el Estado) había fijado nuevas reglas para la participación social y política. Ante este hecho, obviamente lo que quedó en pie fueron las ONG como institucionalidad “ciudadana” liberal, progresista… Pero… con una seria contradicción. Ya no sería el organismo de liberación popular que fue ante las dictaduras, sino la soga que mantiene amarrados en la resignación a los pueblos oprimidos a la situación de miseria y superexplotación que más tarde se desarrollaría con la exacerbación de la economía de libre mercado. Serán las ONG las instituciones que a partir del financiamiento que les otorgan los Estados, las llamadas a cumplir con la realización de las metas políticas y sociales impuestas por los gobiernos de turno. Las ONG entraron al escenario a realizar las tareas que al Estado le competían, dejando a éste en un rol principalmente gestionador, regulador y subsidiario respecto a las políticas públicas. Y a eso se le ha dado en llamar “políticas de participación ciudadana”. Una participación que nada tiene que ver con el hecho de que sean las propias organizaciones de base las que tomen decisiones sobre lo que les resulte necesario en su entorno más inmediato. Así, las ONG tienen una institucionalidad que introduce de contrabando el “voluntariado” como mecanismo de explotación y de nueva esclavitud, con la virtud de hacer que quienes laboran en el desarrollo de ciertas políticas están convencidos de que lo que hacen es bueno y necesario. Y obviamente aquí de lo que se trata es mantener a diversos grupos sociales dispersos haciendo distintas cosas, creyendo que logran avances, mientras por otra parte, las reglas, las normas legales, garantizan que transnacionales, monopolios, y ejércitos imperiales tomen posesión de las riquezas naturales de nuestros continentes latino, asiático y africano, sin que nos demos cuenta…. En fin. Así nos hemos convertido en pueblos neo-colonizados. En pueblos divididos, en mestizaje despreciado y dominado. En nuevos esclavos para una espuria alianza yanqui-europea, convencidos que debemos disputar terreno a la alianza amarilla chino-japonesa… ¡¡¡Idiotas!!! Si al menos nos hubieran metido el dedo en el culo, para decir que nos gusta…. Lo que ha ocurrido es que nos metieron los dedos en los ojos y no nos permiten ver... Nos convencieron que lo que hay es mejor de lo que hubo… y por ese camino, no pretendamos volver al pasado buscando un nuevo futuro… Olvidemos el socialismo, olvidemos la lucha de clases, olvidemos la revolución. No soñemos. En nuestro limitado mundo marica, vemos que se reproduce el mismo cuadro de enajenación que se retrata en la sociedad completa. Somos un mundo encerrado en una botella… En lugar de liberarnos hemos caído en el ghetto creyendo que avanzamos. Nos hemos convencido que el ser marica o tortillera nos da una identidad… y creemos que luchar por ello significa que avanzamos. Si avanzamos debe ser hacia algo que no sabemos si nos libera o no. Porque lo cierto es que hoy se abre la puerta para el reconocimiento de nuestra orientación sexual, la despenalización, e incluso se percibe que es muy posible que hasta nos reconozcan en igualdad de derechos respecto al mundo heterosexual.. O sea, avanzamos hacia la igualdad…. ¡Que ironía! Mientras nos ocupamos de esta lucha por nuestros derechos basados en nuestra propia identidad…. Las transnacionales avanzan por su lado hacia la flexibilización laboral, hacia el término del fuero maternal para las mujeres trabajadoras, hacia la eliminación del ingreso mínimo (ya que el salario mínimo ya ha sido eliminado); pero como nosotras somos maricas y tortas... y no somos trabajadoras.... no es nuestro problema. Se avanza hacia la total privatización de la salud... pero como el SIDA está en el Auge ¿de qué me preocupo? Se avanza hacia la precarización de los sistemas de pensiones públicos y privados… Pero como no somos viejos.... ¿pa' qué nos metemos en líos? En síntesis, se avanza hacia una situación de nueva esclavitud… Y por supuesto seguiremos siendo iguales… Nadie nos va a discriminar por ser maricas o tortilleras… Hasta que sea demasiado tarde ¿Y que pasa con nuestras organizaciones políticas y sociales? Hemos aprendido el discurso manido de censurar la conciencia de clase y la participación política. Creemos que la manera de ser organizaciones sustentables es a través de la institucionalización de nuestras organizaciones de base, dándoles reconocimiento legal, constituyéndolas en organismos funcionales o en Corporaciones, con el objetivo de postular a los fondos concursables y al financiamiento de agencias internacionales, como la Ford, la Rockefeller, la IBM, entre otras muchas… Porque nos interesa viajar, participar de las cumbres internacionales, vincularnos a otras ONG del planeta… Efectivamente globalizar nuestras luchas. Lo que no se dice en estos casos es que los intereses son evidentemente personales… Que la organización termina siendo propiedad privada de un pequeño grupo de personas, que se acabó el movimiento o el frente social. Hacemos currículo… Somos conocidos, tenemos una profesión, somos expertos en “algún tema” y por consiguiente podremos ser contratados como asesores de algún organismo internacional o al menos postular al financiamiento que ofrece una agencia en la Cochinchina (léase en algún Estado de Europa, Japón o Norteamérica) . Y no nos detenemos a pensar que dicho financiamiento implica someternos a las directrices de determinadas empresas transnacionales y gobiernos que fundaron dicha agencia a fin de impulsar a nivel mundial las condicionantes sociales y políticas que permitirán fraguar sus políticas colonizadoras en los países del sur. En nuestro pequeño “mundo-botella” LGBT chilensis (y también en el resto de los países de Latinoamérica) ha ocurrido esto, y se ha destruido la posibilidad de levantar a mediano plazo una alternativa política que posibilite establecer una alianza social amplia con otros sectores afectados por la opresión patriarcal-capitalista. Las organizaciones que prometían ser las articuladoras de nuevos ímpetus terminaron claudicando en la institucionalidad del sistema, amparándose en discursos progresistas, queers o pseudo revolucionarios, que reivindican reglas y sanciones que antes criticaban, democracias horizontales que exigen a “todos por igual” pero son unos pocos los que ponen las reglas para que los demás las acaten, y se termina expulsando (si es que no se “prepara una cama electoral” para cerrar el espacio de participación) a quienes hemos disentido en más de alguna ocasión con la política oficial. ¿Será que deberemos ver pasar a un par de generaciones más para superar estos hechos? Entonces, cuando hacemos crítica de estos procesos y anomalías, no faltan las voces que nos gritan reprochándonos que nada nos parece bien… (lo que es efectivo); y que nada hemos hecho… .lo que no es cierto, pero dado que no apelamos a la bulla de los medios de comunicación masivos del sistema, parece que fuera verdad. Se espera que estemos de acuerdo, pero se apela a la diversidad de visiones y opiniones, y se aplican feroces medidas de coerción y expulsión cuando no estamos de acuerdo…. ¿en que quedamos? La liberación sexual sin duda llegará cuando logremos quitarnos al Pinochet que tenemos en nuestras propias conciencias, y admitamos que no somos reyes, sino simples esclavos, obreros y proletarios con la tarea de velar por el futuro de las nuevas generaciones. ------------------------ ** Un Organismo No Gubernamental Es una Corporación, una Fundación o una Sociedad privada, constituida por profesionales o técnicos (as) "expertos (as)" en alguna materia y que intermedian la relación entre las organizaciones clásicas o agrupaciones sociales de base y las instituciones del Estado, las Iglesias y/o las agencias de financiamiento nacional o internacional. LGBT: Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales. Fuente:
http://nomehanvencido.blogspot.com
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